Ópera Carmen: el feminismo en el teatro

  • 3 Meses atras

El alboroto que se armó en Florencia con motivo de la representación de la ópera Carmen, del compositor francés Georges Bizet, se debió al cambio en el final de la representación. Es que, en lugar de morir la protagonista, como está en el guion, es esta la que mata a quien debía ser su homicida. La explicación que dieron los defensores de la decisión del regisseur fue que el arte debía llamar la atención sobre los problemas contemporáneos.

Está fuera de toda duda que la violencia contra la mujer es una cuestión repudiable, que nos atañe a todos y debe ser severamente juzgada. Sin embargo, actitudes como esta banalizan la cuestión del feminismo. En efecto, esta ópera se estrenó en 1875 y representa las costumbres de ese momento.

Es también un toque de atención porque, después de ella, corren riesgo otras óperas, libros clásicos, pinturas y esculturas, que también son producto de la cultura de su tiempo. Si bien si fueran realizadas hoy, la temática sería diferente, lo cierto es que todas ellas son un reflejo de la vida y del mundo de la época en que fueron concebidas.

Con el mismo criterio y dado que obviamente en el futuro seguirán cambiando las costumbres y los modos de vida, habrá quienes se sientan con derecho a reformar lo que se haga en la actualidad.

Tenemos que respetar todas esas obras maestras que pertenecen a la historia de la humanidad y no pretender modificarlas, ni en su contenido ni en su forma, porque esa no es una manera de defender los derechos de las mujeres. Quien quiera volcar en el arte la expresión de los problemas de hoy está en todo su derecho de hacerlo a su propio parecer. De lo contrario, estamos en presencia de una censura totalitaria que muchos males ya ha causado a la sociedad.

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